jueves, 28 de noviembre de 2013

1.LA SONRISA


Respiré e inmediatamente me llegó su olor... fue como si me chocara una corriente de aire, de un aire agradable y completamente hipnótico.
Lo miré como acto reflejo. Estaba sentado al lado mío, y sin embargo, sentía que estábamos a metros de distancia.
No sabía donde fijar mi mirada, si en sus manos, en sus brazos, en su pelo... y como si presintiera mi mirada, se giró y me sonrió.
SU SONRISA... en 25 años nunca vi una sonrisa como esa. Ni siquiera sé decir que es lo que tenía de magnífica. No eran los dientes, ni los labios, ni los hoyuelos, ni tampoco las arrugas que se le hacían al lado de los ojos... supongo que era el conjunto.
Tenía la sonrisa más linda que había visto en mi vida, y era completamente consciente de ello, ya que la utilizaba cada vez que podía.
Tomé conciencia de que todavía lo estaba mirando y baje la cabeza, avergonzada. Podía quedarme horas mirándolo y ni siquiera darme cuenta.
Volví a focalizar mis ojos y mi mente en la hoja que tenía enfrente y regresando a la realidad, seguí escribiendo... consciente de que esa sonrisa estaba a apenas unos centímetros de distancia, y que por unas horas más, era toda mía.

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