2.LOS OJOS
Levanté la mirada y sus ojos estaban clavados en mí. Su boca se movía... me estaba diciendo algo, pero no podía escucharlo.
Mi completa atención estaba en sus ojos, eran de un color raro... ni marrón, ni negros, ni azules, ni verdes. Como todo en él, era indefinido, y la sola idea de poder encuadrarlo en una categoría me volvía loca.
Cuando me dí cuenta que había estado varios segundos, como una tonta, mirándolo, pregunte "¿Que?", para que me repitiera la pregunta, pero más que nada, para poder quedarme otros segundos mirando sus ojos.
Mientras él volvía a hablar, las comisuras de mis labios se fueron elevando... una sonrisa se formó en mi cara. Siempre me pasaba lo mismo cuando hablábamos, pero cuando escuché lo que decía y me di cuenta que hablaba de algo bastante aburrido, obligué a mi cara a no sonreír y concentrarme en sus palabras.
Segundos después, algo interrumpió nuestra conversación, no recuerdo si fue un ruido u otra persona preguntando algo... solo sé que mi atención se fue a otro lado, y que cuando regresó él ya estaba de espaldas a mí, escribiendo.
Ya no podía ver sus ojos, pero sonreí para mis adentros, porque supe que si me concentraba, todavía los tenía en mis pupilas.
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