3. LOS BRAZOS
Estaba escuchando música... en ese punto en el cual estás más en el sonido que en el espacio real, más en la letra que en el banco en el cual estas sentado, esperando que llegue la hora.
Estaba escuchando música cuando su sonrisa entró en mi campo de visión, seguida de esos ojos que me volvían loca.
Le sonreí a su vez, y me saque los auriculares de los oídos para poder escucharlo a él, que era una música mucho más agradable.
Se apoyo contra la pared que estaba al lado mío, y extendió sus brazos contra el respaldo del asiento... todos mis sentidos se fueron inmediatamente hacia sus brazos, al tatuaje que tenía en el brazo derecho. En la punta de mis dedos aparecieron cosquillas de impaciente, de necesidad de extender mis manos y bordear cada línea del tatuaje.
Cerré los ojos, respiré profundo y volví a su cara, a sus ojos, a su sonrisa... para escucharlo y esperar mi oportunidad de accidentalmente tocar sus brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario