viernes, 6 de diciembre de 2013

6. SU TODO

No me enamoré de él, pero me enamoré de su idea, de lo que representaba.
Me enamoré de como me sentía, me enamoré de mi misma, de lo que era cuando estaba cerca suyo.
Me enamoré de su sonrisa, de sus ojos, de sus brazos, de su voz... hasta de sus manos. 
Me enamoré de fragmentos de él, de partes. Pero su conjunto no era lo que yo quería.
Quería un todo que significase mucho más de lo que él era.
No lo quería, pero agradecí haberlo conocido, porque representó algo importante para mí.
Representó la felicidad, la voluntad, la vida, la energía...
Significó saber que había algo más y que tenerlo dependía solo de mí.

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