5. LAS MANOS
Estiré el brazo y sin querer toqué sus dedos. Mi reacción fue inmediata.. retiré la mano.
Una corriente eléctrica había pasado por mis dedos y me había quedado completamente inestable.
Sabía que sus ojos estaban clavados en mí, pero mantuve mi mirada fija en el piso.
Estaba sorprendida a igual medida que avergonzada.
Sin embargo, mi sorpresa fue aún mayor cuando sentí sus dedos sobre mi mano. Ya no la aparte, no podía hacerlo aunque hubiese querido. De a poco fue tomando posesión con sus manos de las mías, y yo fui recibiendo por mis terminaciones nerviosas, la textura de su piel, de sus manos, de sus dedos.
Pero de golpe, él retiró las manos, me tomó completamente por sorpresa ese movimiento abrupto, rompiendo el momento que mi cuerpo estaba viviendo, y fue por eso, que pude levantar la cabeza...
Y me encontré con su sonrisa.
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